Revisión antes de empezar
Una visita al médico de cabecera permite revisar tensión, glucosa y medicación, y adaptar la intensidad si hace falta.
El ejercicio rinde más cuando lo acompañan la alimentación, el descanso y las revisiones médicas. Estos son los hábitos que más influyen.
Una visita al médico de cabecera permite revisar tensión, glucosa y medicación, y adaptar la intensidad si hace falta.
Con la edad el músculo responde peor a la proteína. Reparte legumbres, huevos, pescado, lácteos o carne entre desayuno, comida y cena, en lugar de concentrarla en una sola comida.
La fuerza y las actividades con algo de impacto (caminar rápido, trotar, subir escaleras) estimulan el hueso.
Estar muchas horas seguidas sentado tiene efectos propios, aunque hagas ejercicio. Levántate y camina 2–3 minutos cada media hora.
El músculo se recupera durmiendo. Procura entre 7 y 9 horas, con horarios regulares, y evita entrenar fuerte justo antes de acostarte.
La sensación de sed disminuye con los años. Bebe agua a lo largo del día y un poco más en las sesiones de cardio y con calor.
Ante dolor en el pecho que no se va en unos minutos, llama al 112.