Cómo ayuda el ejercicio a la tensión arterial
El ejercicio regular mejora la elasticidad de las arterias y la función de los vasos sanguíneos. La Sociedad Europea de Cardiología recomienda el ejercicio como parte del tratamiento de la hipertensión, combinando trabajo aeróbico y de fuerza.
El ejercicio aeróbico, la base
- Al menos 30 minutos de actividad moderada 5 a 7 días por semana: caminar a paso vivo, bici, natación, baile.
- Intensidad moderada: respiras más rápido pero puedes hablar.
- Los efectos aparecen tras unas semanas de práctica regular y se pierden si se abandona.
La fuerza también suma
El entrenamiento de fuerza dinámico, con cargas moderadas y muchas repeticiones, es seguro y aporta beneficios adicionales:
- 2 o 3 días por semana.
- Cargas que permitan 10 a 15 repeticiones sin llegar al agotamiento.
- Respiración continua: expulsa el aire al hacer fuerza y nunca lo bloquees.
Precauciones importantes
- Si tu tensión no está controlada o es muy alta, consulta con tu médico antes de empezar o de aumentar la intensidad.
- Evita esfuerzos máximos, levantar pesos muy pesados y aguantar la respiración.
- Cuidado con los ejercicios con la cabeza por debajo del corazón durante mucho tiempo.
- Algunos fármacos para la tensión, como los betabloqueantes, limitan la subida del pulso. Guíate por la sensación de esfuerzo, no por el pulsómetro.
- Levántate despacio tras los ejercicios en el suelo: algunos tratamientos favorecen el mareo al incorporarse.
- Termina las sesiones con 5 minutos de vuelta a la calma, sin parar de golpe.
Mide tu evolución
Tomarte la tensión en casa, siempre a la misma hora y en reposo, te permite ver el efecto del ejercicio y compartir los datos con tu médico.
Si durante el ejercicio notas dolor de cabeza intenso, dolor en el pecho, visión borrosa o mareo, para y busca atención médica.
Fuentes
Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de un médico, fisioterapeuta u otro profesional sanitario.