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Prevenir lesiones

Cómo empezar a correr después de los 50 sin lesionarte

Nunca es tarde para empezar a correr. Mucha gente corre su primer 5 km pasados los 50. La clave está en alternar caminar y trotar durante semanas y en dejar que tendones y articulaciones se adapten.

2 min de lectura · Actualizado el 12 de octubre de 2026

Antes de empezar

Si llevas tiempo sin hacer ejercicio, tienes una enfermedad cardiaca, hipertensión o diabetes, o tomas medicación que afecte al corazón, habla primero con tu médico. Para el resto, el mejor punto de partida es caminar: si no puedes caminar 30 minutos a paso vivo sin problema, empieza por ahí.

El método caminar–trotar

Consiste en alternar tramos cortos de trote con tramos de caminata, y alargar poco a poco el trote. Es la forma más segura de empezar porque las articulaciones reciben impacto durante poco tiempo seguido.

  • Semana 1: 8 veces 1 minuto de trote y 2 minutos caminando.
  • Semana 4: 5 veces 3 minutos de trote y 1,5 minutos caminando.
  • Semana 8: 20 minutos de trote continuo.

Tienes el plan completo semana a semana en nuestra sección de cardio. Si una semana te cuesta demasiado, repítela. No hay prisa.

A qué ritmo correr

Mucho más despacio de lo que crees. Debes poder decir frases cortas mientras trotas. Si no puedes, baja el ritmo o camina. La mayoría de lesiones de principiantes aparecen por correr demasiado rápido, no demasiado lejos.

Zapatillas y superficie

  • Compra zapatillas de running en una tienda especializada y pruébatelas por la tarde, cuando el pie está algo más hinchado.
  • No hace falta el modelo más caro. Lo importante es que te resulten cómodas desde el primer momento.
  • Las pistas de tierra, los caminos de parque y las pistas de atletismo son más amables que el asfalto para empezar.

La fuerza protege al corredor

Dos sesiones semanales de fuerza para piernas y tronco reducen el riesgo de lesión en rodillas, tobillos y espalda. Sentadillas, subidas a escalón, puente de glúteo y elevaciones de talones son los ejercicios más útiles.

Las molestias más frecuentes y qué hacer

  • Dolor en la parte delantera de la rodilla: reduce volumen, evita cuestas abajo y refuerza cuádriceps y glúteos.
  • Dolor en el tendón de Aquiles o en la planta del pie por la mañana: baja la carga y trabaja la fuerza de gemelos.
  • Dolor en la cara interna de la tibia: suele indicar que has aumentado el volumen demasiado rápido.

Un dolor que te obliga a cojear, que aparece en un punto concreto de un hueso o que no mejora en una o dos semanas de descanso relativo necesita valoración médica.

Fuentes

Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de un médico, fisioterapeuta u otro profesional sanitario.